Acerca de las traducciones

Publicado originalmente por Neil Gaiman en http://journal.neilgaiman.com/ el 13 de marzo del 2017 a las 6:01 a. m.

Estimado Neil:

Enseño Traducción en la Universidad de Nottingham, y cada año imparto un curso extracurricular sobre traducción cultural. Durante una semana de ese curso, hago que los estudiantes analicen y traduzcan el final de El libro del cementerio, y que pongan un énfasis particular a la reproducción del desarrollo emocional que se experimenta con el pasar de esas páginas.

La mayoría de mis estudiantes son bastante jóvenes (21-25) y trabajan con idiomas que no se parecen en nada al inglés (p. ej., chino, esloveno, ruso, árabe), y algunos tienen mucha inseguridad respecto a qué libertades se pueden tomar cuando traducen literatura en cuanto a sintaxis, elección de palabras, colocaciones típicas, etc. En particular el desafío que plantea la canción que la señora Owens le canta a Nad, ya que al recrear el ritmo y la rima al mismo tiempo que apegarse rigurosamente a las palabras del texto original se obtiene como resultado un verso poco fluido. Algunos de ellos optan por una recreación que implique reemplazar algunas de las imágenes originales, obteniendo como resultado unas interpretaciones bastante hermosas que efectivamente suenan como si fueran una canción de cuna china con las rimas y todo, mientras que otros prefieren traducir casi palabra por palabra, para así no interferir con el texto original.

Sé que diversos autores tienen diversas opiniones con respecto a lo que sus traductores deberían hacer o tienen permitido hacer –Tolkien insistía en que retuvieran los nombres, Eco insistía en que retuvieran las escenas y el ritmo, pero que no era necesario que usaran los mismos objetos y referencias culturales que él utilizó—; y yo me preguntaba si podrías comentar qué le dirías a un traductor (o quizá ya lo hayas hecho con unos cuantos) que trabaja con tu obra, por ejemplo para, como dijiste alguna vez en una entrevista, hacer que el lector quede llorando “a moco tendido” al final de El libro del cementerio.

Espero que leas esta carta y consigas algo de tiempo para entregar una respuesta que yo pueda compartir cada vez que realice esta actividad, ya que aparecen muchos pañuelos en mano cuando los estudiantes leen el momento de la partida de Nad.

Gracias por tu trabajo, Neil. Hace la diferencia. 

Klaus.

 

Esta es una pregunta muy buena y no estoy seguro de que exista una sola respuesta. No estoy seguro de que existan reglas absolutas, sino que más bien un conjunto de interrogantes especulativas para casos particulares.

En el caso de la canción de la señora Owens, me gustaría que para el lector se sienta como una canción de cuna, si es que el traductor puede lograrlo. Pero si no se puede, entonces debería optar por una traducción literal. Lo que aspiro para el lector, en cualquiera que sea su idioma nativo, es que se acerque a la experiencia original que tendrían los lectores en inglés. Si se siente como si fuese una canción de cuna y significa lo mismo, los ritmos no tienen que ser mis ritmos necesariamente, ni las rimas mis rimas, ni las palabras exactamente mis palabras.

(Lo más complicado que he hecho como escritor –o por lo menos, en lo que me he pasado más tiempo frente a tan pocas palabras– ha sido La princesa Mononoke, la escritura de la letra en inglés del tema musical y para la canción de las mujeres de Tatara. Y ni siquiera estoy seguro de que se puedan escuchar las palabras en la canción de las mujeres de Tatara en la película. El desafío era tomar la letra japonesa y tratar de que su traducción en inglés calzara de manera que se pudiera cantar al ritmo de la melodía original).

Me imagino que los traductores tienen un gran conjunto de herramientas a su disposición. He hecho que algunos traductores mantengan los nombres de los personajes y otros que cambien los nombres de los libros (el título de El libro del cementerio en francés es L’Etrange Vie de Nobody Owens –la extraña vida de Nadie Owens); le he indicado a traductores que cambien el nombre de los personajes pero que conserven el nombre del libro (Mr Wednesday en la edición francesa de American Gods –que conserva su nombre en dicho idioma– es conocido como Voyageur, ya que Wednesday en francés es Mercredi –día de Mercurio y no de Odin).

No quiero que los traductores se interpongan entre el lector y el libro. (En una de las primeras ediciones francesas de Stardust, el traductor decidió que el libro era una alegoría basada en El progreso del peregrino de John Bunyan y agregó notas para asegurarse de que los lectores lo comprendieran). No quiero malinterpretaciones de las que ya no existen excusas en los tiempos de Google. (El mismo traductor francés de Stardust creyó que La corte Unseelie era un juego de palabras complejo basado en la disección de la palabra Unseelie en el prefijo un- y los verbos see y lie del inglés y no una división de hadas. En la edición final aparecieron notas a pie de página que explicaban su pensamiento).

Nunca me molesta que los traductores me envíen preguntas. A veces simplemente no entienden algo, otras veces quieren saber cuál parte de algo es más importante para mí. O tienen dudas que resultan ser errores tontos de mi parte, los cuales captan debido a que leen el texto de una manera muy exhaustiva.

Asumo que en algunos idiomas y para algunos traductores hay cosas que serán más fáciles y otras que serán más complicadas. Los juegos de palabras y las particularidades del inglés siempre serán difíciles de traspasar –mi único consejo para los traductores con respecto a esta interrogante es que hagan lo mejor que puedan y que estén conscientes de que existen cosas que no pueden hacer. Pero, si pueden, consigan la esencia que intentaba transmitir.

¿Ha sido de ayuda?

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